Ha pasado el fin de semana y con él el Curtugal 2011. Ahora, de resaca, escuchamos en los medios los "datos bonitos" que resumen tres días de feria y nos dejan esa otra realidad, la de los números.
Siempre me ha sorprendido la capacidad, en el periodismo moderno, que la contabilidad (esas matemáticas que tanto odian en la facultad) tiene de decorarlo todo. Son como los elementos mocárabes del arte árabe que aparentan el lujo y la perfección pero no pueden simular su fragilidad.
Espero que la organización (y las editoriales) no se escondan detrás de esos números y reconozcan que, para llegar hasta aquí, en vez de Feria de las Industrias Culturales, lo mejor es que la llamen: Culturgal: Feria del Libro.
